
Desde que hace un par de meses Google amenazara al gobierno chino con dejar de filtrar los resultados para acomodarse a la censura informativa imperante en el país, los rumores de que el gigante buscador abandonaría China han ido aumentando de intensidad y todo parece apuntar a una resolución inminente del conflicto.
A finales de la semana pasada, Li Yizhong, ministro de Industria, información y tecnología declaró que “Si Google avanza hacia la desobediencia de las leyes chinas, será desconsiderado, será irresponsable y tendrán que pagar las consecuencias”. Estas declaraciones parecen haber desatado una serie de reacciones y manifestaciones públicas que apuntan hacia el próximo cierre de los servidores de Google en la República Popular de China.
La empresa de Mountain View ha conseguido copar un 30% del mercado de búsquedas en China, según el Wall Street Journal, planteando una competencia real para Baidu, el buscador por excelencia en chino, a pesar de que;; abrío Google.cn hace tan sólo cuatro años. Una de las diferencias más evidentes entre Google y otras empresas informáticas que operan en China es su negativa a compartir con las autoridades datos de búsquedas y actividades online de sus usuarios, algo que otros grandes buscadores, como Yahoo, hacen. Las razones esgrimidas por otras empresas para justificar su colaboracionismo son principalmente el respeto a la ley de los países en que se instalan y la necesidad de amoldarse al modelo de negocio imperante en China. Para eludir la imposición legal de compartir sus registros, Google, mantiene sus servidores fuera de China, asegurándose así de que la justicia china no pueda reclamar acceso a sus centros de datos en base a su presencia en el país.
El interés y los métodos usados por el gobierno chino para conocer el uso que sus ciudadanos hacen de la red fueron los desencadenantes principales del conflicto inicial -Google denunció haber sido atacado por crackers cuyo origen pudo ser rastreado hasta China-; sin embargo, hay voces en el mundo empresarial norteamericano que dicen que Google está utilizando la excusa de la censura y falta de libertad de expresión para escapar de un mercado que no es todo lo productivo que se había esperado.
Sea como sea, la mayor empresa de búsquedas del mundo está dispuesta a abandonar China como abanderada de la libertad de expresión y sus contenidos sólo serán accesibles desde dentro de la Gran Muralla China para aquellos que naveguen tras proxys.











