Una forma de evitar el problema de los espacios de conversación sobrepoblados en las redes sociales es la creación de grupos.
Recientemente, la gigantesca Facebook, que no es precisamente una red social enfocada al trabajo pero que, para bien o para mal, cada vez se convierte más en la red por defecto, creó algo que existe en otras plataformas más profesionales como Linkedin o Xing: la posibilidad de crear grupos en los que tratar temas más o menos precisos.
Las posibilidades abiertas por estos grupos son enormes para quienes busquen conocer otras opiniones especializadas. Para sacarles el mayor partido posible podemos:
1) Crear o unirnos a grupos de temática concisa en los que participen profesionales del área que nos interesa
2) Mantener nuestras intervenciones centradas en el tema de interés -e intentar convencer a los demás de la necesidad de que esto sea así-.
3) Compartir recursos -enlaces, artículo de prensa…- con el grupo para suscitar debate y aumentar nuestros “repositorios de información”.
4) Convertir en contactos/amigos a los participantes cuyas aportaciones resulten más productivas -sabiendo que, si nosotros no creamos contenidos de interés, quizá esas personas no deseen agregarnos a sus listas-.











