La nueva actitud de Craiglist les ha llevado a combatir la presencia de anuncios inapropiados en su propia web, rastreando los contenidos ilegales, como por ejemplo los anuncios de prostitución. Pero las acciones de la empresa no parecen haber sido suficientes para evitar las denuncias por parte de diferentes grupos -formados por políticos y empresas rivales- que apuntan la abundancia de anuncios de prostitución que aún sobreviven entre los millones de mensajes de la web de clasificados. El año pasado, el fiscal general de Carolina del Sur, Henry McMaster, acusó a Craiglist de colaborar con el tráfico de personas a través de internet, y un grupo de usuarios del servicio se han organizado online y han creado una campaña en Facebook y en medios tradicionales para acabar con este tipo de anuncios en la web.
El gran beneficiado de este ataque -justificado- a Craiglist es el servicio de subastas eBay, que se percibe como la alternativa segura a la libertad/descontrol de Craiglist. Para contrarrestar esta situación de beneficio, Craiglist ha puesto en evidencia cómo ningún servicio online de anuncios está completamente libre de anuncios de prostitución, señalando uno de los sitios subsidiarios de eBay, Loquo -hispanohablante-, como uno de los grandes difusores de anuncios de prostitución.
Esta pequeña guerra ético-mercantil resulta beneficiosa a los usuarios porque servirá para hacer más difícil el acceso a contenidos que facilitan el tráfico de personas y la prostitución tanto de personas mayores de edad como de menores, que, alarmantemente, también se produce en estas webs.











