
El departamento de Tecnología cuántica de la Universidad de KwaZulu-Natal instaló el pasado mes de marzo el más complejo sistema de transmisión de datos bajo criptografía cuántica de uso no militar hasta ahora probado. Este tipo de sistemas sólo se han conseguido vulnerar en una ocasión, el mes pasado de mano de un equipo de la Universidad de Toronto que fue capaz de llevar a cabo en su laboratorio el lento proceso de entrar en una red protegida por un sistema inferior al instalado en el centro de operaciones de Durban. De modo que no cualquier cracker puede burlar un sistema cuántico.
En la práctica, la seguridad de la criptografía cuántica viene dada por el cambio de paradigma en cuanto a la forma de ocultar y proteger la información; en la criptografía tradicional se crea un algoritmo que funciona como envoltorio de la información, haciéndola inservible para quien carezca de la llave. En un sistema cuántico, la información transmitida entre dos partes en forma de fotones que sólo se pueden descodificar en la información enviada desde la otra parte autorizada. Según las leyes de la mecánica cuántica, la observación de un fenómeno cuántico cambia esa realidad, de modo que, si alguien;; consiguiera infiltrar la comunicación su presencia alteraría el mensaje y sería detectada como una pérdida de fotones por el sistema, que podría alertar a los administradores.
Aunque en teoría estos sistemas son impenetrables, existe un pequeño margen de error en cuanto al tanto por ciento de los fotones que se pueden perder antes de llegar a su destino, y los crackers podrían usar este espacio para obtener y reconstruir la información poco a poco. Sin embargo, este sería un proceso muy lento que anularía la eficacia de muchos ataques al evitar los resultados inmediatos, que son los que preocupan a la organización del Mundial encargada de coordinar servicios médicos, policía, bomberos y otros cuerpos de emergencia.











