
El LHC -siglas en inglés usadas para hablar del Colisionador- se encuentra en Ginebra, en la frontera entre Francia y Suiza y es una de las más prestigiosas instalaciones de la Organización europea para la investigación nuclear -conocida como CERN-. Su principal objetivo es la investigación de los fenómenos ocasionados por el choque de protones a una velocidad cercana a la de la luz en busca de respuestas acerca de la naturaleza -o incluso existencia- de la llamada materia oscura, de la antimateria y, por último, de los bolsones de Higgins.
Su construcción y puesta en funcionamiento fue duramente criticada en un principio por una minoritaria parte de la comunidad científica, entre ellos el español Luis Sancho y el norteamericano Walter Wagner, que denunciaron;; al CERN ante el tribunal de Hawai por poner en riesgo la integridad del planeta, arguyendo que el LHC crearía un agujero negro que destruiría la Tierra, con una certeza del 75%. Un año y medio después, podemos decir que se equivocaron.
Después de haber permitido a los científicos obtener importantes datos que pueden ayudar a comprender qué fenómenos pudieron desarrollarse durante el Big Bang y permanecer parado debido a los daños producidos por una serie de fallos en 2009, se ha vuelto a poner en marcha y se espera que siga funcionando hasta finales de 2011. A pesar de que la energía total que puede producir es de 14 teraelectrovoltios, no se espera que en este periodo de pruebas se alcance más que 7TeV. A pesar de que no funciona a toda su capacidad, lso investigadores del CENR afirman que posiblemente el boson de Higgins haya aparecido ya en uno de sus experimentos, aunque de manera demasiado tangencial como para ofrecer datos concretos.
Muchos han querido ver en la próxima parada del LHC una muestra de los fallos acumulados, sin embargo, tal y como explica Rolf Heuer, Director general del CERN, el LHC se detendrá para adaptarse a los mayores requisitos de próximos experimentos.











