
Puede que el fútbol no sea el “deporte rey” de todos los países que juegan en el Mundial de Sudáfrica, pero sí es uno de los que más atención suscita, a juzgar por los diferentes avisos recibidos de varios proveedores de internet de Estados Unidos y Europa.
Akamai, una empresa dedicada a la creación de herramientas y aplicaciones para internet, registró el pasado día once, coincidiendo con el partido de salida -Sudáfrica contra Méjico- más de doce millones de visitas por minuto en diversas páginas de noticias, y el flujo siguió siendo anormalmente alto varias horas después, cuando el partido había finalizado, manteniéndose en unos 6,6 millones de visitas por minuto, algo que constituye, según datos de Zdnet, un 130% más de tráfico que lo registrado de media en los días anteriores.
El uso que se está haciendo de;; internet para seguir este evento deportivo es notablemente superior a lo esperado y esto parece deberse al desarrollo de soluciones móviles para seguir los partidos y a la llamada “globalización del entusiasmo” gracias a las herramientas de la web 2.0:
Partiendo de Google Chrome, que ha diseñado diferentes versiones de su ventana marco para permitir a los fans “vestir” su navegador con los colores de su selección, y pasando por Twitter, que ha creado una página especial para seguir los comentarios relacionados con cada equipo y partido, muchas de las grandes empresas de internet han desarrollado páginas especiales para que los fans compartan y encuentren información con facilidad. Pero, sin duda, el triunfador del Mundial en internet es Facebook, que se ha planteado como el punto de encuentro natural de fans de todo el mundo -y eso, después de los errores cometidos con la privacidad de los usuarios debería molestarnos ligeramente-. Incluso han creado una página con instrucciones sobre cómo seguir el Mundial vía Facebook, explotando todas las herramientas que ponen a disposición de los fans.
Es cada vez más evidente que la vida online y la offline van a terminar por solaparse en diferentes puntos, y es en eventos de gran magnitud como el presente Mundial donde se ve hasta qué punto nos hemos acostumbrado a vivir en ambos mundos simultáneamente.











