Hace unas semanas supimos que el Partido ha decidido alojar en sus propios servidores el portal de descargas Pirate Bay, que recibió denuncias y fue investigado por las fuerzas del orden europeas acusada de ser un centro de difusión de copias que violaban los derechos de autor. Con esta medida, el Partido se ganó la animadversión de una gran parte de los defensores del copyright como forma de proteger las creaciones culturales… y consiguió el respeto de quienes piensan que la mejor forma de consumir cultura en la era digital es olvidar las barreras del pasado para crear nuevos modelos de negocio.
El nuevo paso dado por el Partido Pirata pasa por suministrar conexión a internet a todos aquellos habitantes de Suecia que así lo deseen y se abonen a su servicio, que será usado como forma de financiar la actividad política. A pesar de que se plantean esta acción como un negocio, los principales rasgos de este ISP -Internet Server Provider- apuntan a cambios radicales en la concepción de qué significa la libertad en la red:
- El servicio estará codificado, de modo que los usuarios disfrutarán -ya desde el nivel de la conexión- de un servicio totalmente anónimo que les permitirá trabajar con más seguridad.
- El Partido Pirata se negará a guardar logs o registros de actividad de los usuarios, de modo que no responderán a peticiones de información por parte de instancias gubernamentales.
- La conexión será monitoreada por todos los usuarios, de modo que cualquiera podrá notificar irregularidades en el servicio y proponer soluciones.
Estas tres razones están haciendo que la iniciativa de prueba del servicio, que ahora mismo se limita a una localidad sueca, esté siendo todo un éxito y que se prevea su expansión a todo el país en las próximas semanas, algo que, sin duda, atraerá la atención de los organismos encargados de defender los derechos de autor y que reavivará el debate acerca de la necesidad de proteger activamente la neutralidad de la red.











