
La estudiante de doctorado Lily Asquith trabaja en la Organización Europea para la Investigación Nuclear -CERN- gracias a un convenio de la London’s Global University con la institución que alberga el Gran Colisionador de Hadrones, y es una de las creadoras del grupo LHC Sound, que busca crear una perspectiva de estudio diferente que aporte resultados y atraiga a público hacia la labor del CERN.
El estudio tradicional de las partículas subatómicas ha mostrado su utilidad, pero Lily Asquith y su grupo buscan probar las virtudes de la sonificación, que convierte en sonidos los datos obtenidos a través del estudio de los choques producidos en el colisionador, como método científico.
Más allá de tratarse de un juego científico, la sonificación permite;; detectar patrones en el comportamiento de las partículas y presentar la actividad de las mismas de manera que pueda ser analizada en función de nuevos parámetros. Es decir: crea una nueva dimensión de análisis para los datos obtenidos. Tal y como el propio grupo de estudio explica, la NASA, entre otras agencias, utiliza esta técnica para “escuchar” diferentes planetas en busca de alteraciones o repeticiones que pueden ser detectadas gracias a su representación sonora.
Obviamente, esta técnica tiene una parte de aleatoriedad, puesto que supone un volcado de datos en un software creado para interpretar cualquier tipo de dato y convertirlo en sonido, y la base de conversión parte de una decisión humana y no física. Sin embargo, no se busca conocer cómo sonaría un bosón de Higgs sino estudiar su recreación, de la misma manera que se estudia su representación mediante gráficos u otras imágenes.
Un efecto secundario de este método es el atractivo y facilidad para escuchar los resultados, que pueden resultar atractivos también a no científicos y permitiría, de esta manera, crear una puerta de entrada a los no iniciados al mundo del estudio subatómico y, según espera Asquith, quizá pueda facilitar la labor de detectar inequívocamente la llamada partícula de dios.











