
La existencia de femtoceldas -pequeñas estaciones o torres de telefonía móvil que se pueden instalar como un router wifi- existen desde hace años, pero sólo ahora se empiezan a comercializar a un precio que posibilite su adopción en masa por parte de las empresas de telecomunicación. La ventaja de estas estaciones en miniatura es que permiten llevar cobertura de telefonía móvil 3G de calidad a lugares en los que la señal no llegaba con la suficiente intensidad.
Esta tecnología está siendo comercializada por las tres compañías de telefonía más importantes de Estados Unidos aprovechando los avances en software de gestión de usuarios que permiten, por ejemplo, equilibrar la señal entre usuarios, siempre que ese número no supere la capacidad de la femtocelda ya que ésta no ofrece el mismo servicio que una torre convencional sino una mejora de la misma para una determinada área.
Las empresas pueden ser unas de las principales beneficiarias de estas estaciones, ya que permiten un mayor control sobre los servicios ofrecidos y las prioridades de cada uno de ellos, asegurando que un edificio esté siempre bajo cobertura wifi y móvil, al tiempo que permiten conexiones de datos robustas.
Al tratarse de estaciones que se instalan en el lugar al que darán cobertura, permiten solucionar problemas de conectividad específicos y pueden especificar qué usuarios reciben su cobertura -abandonando la de las antenas de menor calidad que entren en conflicto-.
Algunos de los problemas que pueden presentar las femtoceldas, y que se están intentando solucionar antes de introducirlas en mayor medida en el mercado, son la presencia de interferencias con otras torres que emitan en las mismas frecuencias, la dificultad de crear redes de múltiples mini estaciones desde un acceso común, y obligaciones legales a las que se ven sometidos los propietarios de las estaciones -que pasan a ser considerados proveedores y, por tanto, deben mantener registros de sus usuarios a disposición de las autoridades competentes.
En España, Vodafone está haciendo pruebas desde principios del 2009 con un reducido grupo de clientes usando sus propias femtoceldas, denominadas Vodafone Access Gateway, sin embargo no parece que esta tecnología esté siendo usada con mucha frecuencia por ninguno de los proveedores mayoritarios.











