Puede que empezar un negocio por uno mismo no sea la opción más seguros en un momento en que tantas empresas sufren pérdidas, pero vivimos una época de economía fluida que premia el modelo itinerante por encima del estático. La globalización hace que cada vez más se premie a quienes se adaptan con facilidad y se castigue a las estructuras que no son capaces de evolucionar con suficiente rapidez. Los proyectos individuales o gestionados por pequeños grupos de personas emprendedoras se perfilan con una alternativa de futuro exitosa -aunque en España el modelo de trabajo autónomo aún deje mucho que desear-. Una muestra de que existe una vocación de apoyar iniciativas que cubran necesidades de partes de la sociedad está en la proliferación de servicios que basan su modelo de negocio en recaudar dinero a través de internet para estos proyectos emprendedores, a cambio de recompensas basadas en el producto final.
Empresas como la española Lánzanos o las norteamericanas Kickstarter e Indiegogo se encargan de promocionar proyectos de todo tipo -desde empresas hasta la escritura creativa- que buscan encontrar financiación en la red a partir de las donaciones de cualquier tipo de persona, que pueden contribuir con sumas de dinero tan grandes o pequeñas como deseen, y que, al final, recibirán una compensación establecida con anterioridad -quizá una muestra del producto, una edición especial de la novela, una cuenta de usuario en el servicio creado…-. Quien ofrece su proyecto decide cuánto dinero quiere reunir y qué plazo abre para las donaciones, diciendo, por ejemplo, que necesita recaudar 3000$ en dos meses para grabar su documental, editarlo y distribuirlo a través de una tienda online.
La diferencia principal entre las empresas está en que Lánzanos y Kickstarter sólo hacen entrega del dinero recaudado si se cumple el objetivo deseado, de no ser así el dinero ofrecido nunca sale de las cuentas de los donantes. En Indiegogo, todo el dinero ofrecido se dona desde el primer momento al creador del proyecto, de modo que este siempre consigue algo por su esfuerzo, aunque no siempre consiga su objetivo.











