
La noticia ha llegado como un punto más a favor de aquellos que creen que el gigante de Mountain View está recogiendo demasiada información sobre nuestras vidas, ya que, aunque los datos concretos de cada router no se publicarán, el hecho de que Google haya recogido estos datos sin decirlo desde el principio resulta, como mínimo, preocupante.
La información se emplea desde hace varios años para mejorar notablemente la exactitud de las mediciones para servicios relacionados con la ubicación, no sólo para situar en tiempo real a los usuarios sobre sus mapas, sino también para el resto de aplicaciones que usan esos mapas como punto de partida para mostrar información dependiendo de la proximidad. Anteriormente, la información sobre localizaciones respecto al usuario se había hecho gracias a la triangulación entre antenas, pero usando las direcciones MAC e información SSID, como el nombre de las redes, se consigue una mayor precisión.
Tal y como recoge la propia Google en su blos sobre Política pública europea, estos datos proveen un cierto grado de información personal, por lo que podrían usarse para identificar directamente a quienes operan esos routers; sin embargo Google no recoge ningún tipo de información acerca de quién vive en cada casa o a qué edificio pertenece cada conexión, por lo que esos datos no podrían usarse con fines perjudiciales para los usuarios.
Pese a las explicaciones que Google ofrece en esa página, las diferentes visiones que sobre el escaneo de redes tienen los países de la Unión Europea -sobre todo Alemania, donde el;; debate acerca de la privacidad y Google está en un momento complicado para el gigante norteamericano- podrían derivar en una denuncia ante los tribunales.
Pese a las críticas, es cierto que los resultados ofrecidos por Google en cuanto a ubicación son notablemente mejores que los de otras compañías, también es cierto que Google no ha sido la primera empresa en usar direcciones MAC para mejorar sus mapas, de modo que quizá esta polémica pueda ser una muestra más de que el avance tecnológico va por delante del social… y de que los usos y costumbres aceptables para una sociedad en vías de digitalización aún están por definir.











