
Ji-Dong Yim y Chris Shaw buscan ampliar la experiencia de hacer llamadas telefónicas, introduciendo un elemento de comunicación física a distancia. Para conseguir que las llamadas sean más interactivas y que no se limiten a un intercambio de sonidos o imágenes, estos dos doctorandos han creado dos tipos de robots que reaccionan ante determinados inputs incluidos en el mensaje: estos inputs pueden ser el teléfono desde el que se llama, las palabras que contienen los mensajes de texto o las acciones que sobre uno de los robots lleve a cabo una;; de las partes de la conversación.
Hasta el momento han creado dos tipos de robots, Cally y Callo, siendo el segundo una versión más alta y sofisticada del primero. Utilizando uno de estos dos robots, es posible hacer que el otro repita determinados movimientos destinados a hacer más divertida la llamada o a añadir un nivel más sofisticado de reacción ante una llamada. Además de estos movimientos, los robots están diseñados para reconocer las facciones de la cara humana cuando se lleva a cabo una videoconferencia, de modo que el robot sigue con su cámara la figura del humano aunque este se mueva.
La programación de Cally y Callo es escalable, es decir, se pueden construir programas para que lleven a cabo diferentes acciones dependiendo de diferentes parámetros, por lo que pueden reaccionar de manera compleja, combinando varias acciones a la vez, si se dan estímulos simultáneos -por ejemplo el tipo de dsipositivo desde el que se llama, las palabras utilizadas, la persona que llama…-.
En un futuro próximo, la aplicación de estos robots es simplemente recreativa, puesto que aún no pueden llevar a cabo el propósito último de sus creadores, que es simular emociones reconocibles cercanas a las humanas. Sin embargo, las pruebas en simulación de emociones llevadas a cabo por otros científicos, en combinación con el modelo de aprendizaje de Cally y Callo podría servir para alcanzar el objetivo a largo plazo.











