Esta tendencia comienza ya en el instituto, donde encontramos 3,2 alumnas por cada 10 alumnos en los bachilleres de Ciencias, por eso no debería extrañarnos que en el mundo de la divulgación tecnológica, mediante blogs, redes especializadas o canales de difusión online, la presencia de mujeres sea anecdótica. En nuestro país disfrutamos durante un par de años del buen hacer de Iria Gallardo, que dio cara al difunto canal tecnológico MobuzzTV, sin embargo la presencia de una presentadora en ese espacio no deja de ser anecdótica, porque el resto de las “personalidades influyentes” en la blogosfera española son, por lo general, varones.
En el mundo anglosajón, más consciente de las cuestiones de género -quizá por la mayor presión socio-política sobre el tema- existen figuras femeninas relevantes dentro del mundo tecnológico como Gina Trapani o Amber MacArthur, pero la brecha de género es también evidente.
La escasez de mujeres en posiciones públicas relacionadas con la divulgación tecnológica supone un tanto por ciento aún menor que el de mujeres que estudian carreras científico-tecnológico, de modo que se produce un infrarrepresentación de las mujeres en este área. Esta ausencia crea un vacío de figuras a imitar por las jóvenes que está a punto de entrar en la universidad, lo que renueva una y otra vez el ciclo.











