
Gracias a la incorporación de fibras de boro al carbono presente en las camisetas, lo que crea carburo de boro -B4C-, material empleado para construir el revestimiento, por ejemplo, de los tanques de guerra. En condiciones normales, el carburo de boro alcanza una dureza de 9,3 en la escala de Mohs, por lo que resulta casi tan duro como el diamante, algo que, en principio, dificulta su modelaje. La novedad que presenta este descubrimiento radica en la elasticidad de estos tejidos, ya que los nanocables que se emplean para tejer este material permiten los mismos movimientos que cualquier prenda de ropa de algodón.
Al margen de las aplicaciones más evidentes, principalmente dirigidas a la creación de ropa protectora para entornos de combate, la sociedad en general podría beneficiarse de estos tejidos, según el Profesor Xiaodong Li, de la Universidad de Carolina del Sur, responsable del proyecto y autor del artículo B4C-Nanowires/Carbon-Microfiber Hybrid Structures and Composites from Cotton T-shirts publicado en Advance Materials -ver resumen de contenidos aquí-.
Algunas de las aplicaciones no-militares que podrían tener estos tejidos serían la creación de una nueva generación de carrocerías para vehículos, usándolas como revestimiento especialmente penado en minimizar los daños ocasionados por accidentes.
Según los experimentos realizados, sería posible modular el índice de flexibilidad de este material, por lo que se podría usar para cubrir un automóvil, por ejemplo, dotándolo de un escudo protector que se deformase lo suficiente para amortiguar el golpe recibido, al tiempo que mantuviese la integridad general del vehículo, disminuyendo las consecuencias para quienes estén en su interior. Además, al tratarse de un material sumamente ligero, podría usarse para construir vehículos voladores cuyo peso sería muy inferior al de los construidos actualmente y que presentarían una mayor resistencia al desgaste, lo que alargaría su vida útil.











