
La posibilidad de crear un auténtico ordenador totalmente cuántico parece estar aún en el futuro, sin embargo, los avances en simulación cuántica nos permiten atisbar las posibilidades que estos ordenadores podrían aportar a multitud de campos científicos. Se multiplicarían los avances en cualquier área que precise una gran potencia cálculo y la criptografía informática entraría, para bien o para mal, en una nueva era, ya que incluso los sistemas más robustos usados no suponen un problema para la capacidad -teórica- de estos ordenadores.
La simulación se ha conseguido con un Blue Gene apodado JUGENE -cuyo nombre significa algo así como “el Gene de Jülich”, en honor a la ciudad alemana en que se encuentra el centro- fabricado por IBM, que es el superordenador más potente de Europa, y la investigación fue dirigida por la Profesora Doctora Kristel Michielsen. Ella fue la encargada de diseñar el método de simultaneización de procesos entre los procesadores para hacer que funcionasen como un único dispositivo, en lugar de en cadena -tal y como se emplean en otras áreas, para usarlos según se precise-.
JUGENE ha conseguido simular la interacción entre qubits, bits cuánticos que son los;; componentes básicos del sistema cuántico, que pueden existir en dos estados diferentes, lo que permite añadir a la computación tradicional, basada en la combinación de 0 y 1, un tercer nivel que sería el creado por la combinación 0,1 y “0 y 1”. Lo novedoso de JUGENE es que ha superado las expectativas de la comunidad científica al alcanzar los 42 bits funcionales, lo que le ha permitido arrojar resultados miles de veces más avanzados al resolver un test de Shor que otros simuladores. Esto es debido a la forma en que mejora el funcionamiento de los ordenadores cuánticos: un aumento de un bit en un ordenador supone una evolución del doble en la capacidad el ordenador. La Doctora Michielsen declaró en la presentación de su avance que “La potencia de computación de los ordenadores cuánticos crece exponencialmente con su tamaño. Esto supone una enorme oportunidad para el futuro y un gran reto para la creación de simuladores en el presente”.











