Los ocupantes de las viviendas en las que se utilicen estas células solares podrán ver a través de las ventanas percibiendo tan sólo una leve tintura que es en realidad una película de nanopartículas metálicas -a diferencia de los paneles basados en silicona que se utilizan normalmente- que puede usarse para transformar la energía solar en eléctrica. Este nuevo tipo de células fotovoltaicas supone un avance frente a los modelos de tercera generación y consiguen reducir el ratio coste de producción por vatio generado.
Además de poder usarse poco concentrada en las ventanas, este compuesto podría aplicarse con mayor densidad sobre otras superficies que no precisen ser transparentes, por ejemplo los muros exteriores de la casa, para conseguir una mayor absorción de energía. El resto de los componentes necesarios para crear un sistema de aprovechamiento de energía solar son los mismos que los de los sistemas actuales, por lo que podrían usarse transformadores y acumuladores ya existentes.
La principal ventaja de esta tecnología está en la posibilidad de convertir nuestras viviendas en centrales solares son alterar demasiado la forma del edificio. El objetivo a alcanzar por el equipo noruego-británico es mejorar la capacidad de absorción de energía y reducir el coste de producción de los sprays para que pueda comercializarse a un precio asequible y llegar así al usuario final, las familias, puesto que la empresa mantiene una política de compromiso y responsabilidad social.











