
Mediante unas gafas conectadas a un ordenador que se encarga de procesar los inputs en 2D y transformarlos en figuras 3D que salen del libro e interactúan brevemente entre sí, los investigadores del Instituto Gwangju han conseguido cambiar la experiencia lectora creando los Digilogs.
La realidad aumentada es una de las tecnologías cuya presencia se preve constante en nuestras vidas, en un futuro cercano. Ahora disponemos de aplicaciones interesantes para teléfonos móviles que integran capas de información extraída de fuentes públicas de internet con el mundo real -por ejemplo Wikitude-, o para consolas -como la Pet Eye de Sony-, y ya hemos hablado de algunas aplicaciones militares de la realidad aumentada. Sin embargo, los libros anunciados ayer por este instituto surcoreano son un avance importante a una nueva forma de interactuar con la información impresa.
Tal y como podemos ver en los vídeos de demostración que han hecho públicos, los Digilogs combinarán;; texto e imágenes especiales que serán codificadas en imágenes animadas en 3D por el equipo informático y permitirán recrear pequeñas acciones en relación a la historia o temática del libro.
El mayor problema con el que se encuentra esta tecnología es la dependencia de unas gafas decodificadoras, algo que, de momento, resulta costoso y no permite la llegada al mercado general de estas tecnologías. A pesar de que aún constituyen objetos exclusivos, ya podemos encontrar en el mercado gafas como la iWear de Vuzix, que incorporan auriculares y mini pantallas incluidas, preparadas para trabajar con realidad virtual y realidad aumentada, por lo que la implementación de diferente software, como el del Instituto Gwangju, en gafas más cómodas podría ser una realidad no muy lejana.
Aunque el ejemplo presentado como prototipo de Digilog está dirigido principalmente a un público infantil y se considera como una forma de diversión, las aplicaciones potenciales para la enseñanza son enormes: pensemos, por ejemplo, en láminas anatómicas colgadas en la pared de un aula que se convierten en objetos tridimensionales y, en vez de permanecer estáticas ofreciendo una sola perspectiva, giran sobre sí mismas permitiendo una visión de 360º.











