
A pesar de que el mundo de las información tecnológica parece estar obsesivamente fijado en el lanzamiento de la tablet de Apple en Estados Unidos, otras noticias merecen nuestra atención al comienzo de esta semana; por ejemplo el simulador de tsunamis con el que el Earthquake and People Interaction Centre -EPICentre-, de la University College London, estudia el comportamiento de este fenómeno natural que se ha convertido en sinónimo de ineludible destrucción costera.
El simulador ha sido construido por HR Wallingford, una rama del gobierno británico que se convirtió en empresa en 1982 e investiga las corrientes de agua y sus efectos en los asentamientos humanos. El tanque construido mide 45 metros de largo y, con la información necesaria, es capaz de reproducir cualquier tsunami, permitiendo a los científicos analizar su desarrollo -por ejemplo el efecto de “retirada de agua” que precede en la costa a la formación de un tsunami en altamar-. Sin embargo, más allá de la importancia científica de estos experimentos, los resultados de estos estudios se podrían aplicar a la construcción de mecanismos preventivos y de defensa en aquellos lugares con un riesgo mayor de sufrir un tsunami, generalmente por la presencia de actividad sísmica bajo el mar. Conocer el comportamiento de un tsunami y ser capaz de prever cómo reaccionará al encontrarse con una determinada orografía costera permitiría crear mejores planes de evacuación y, con una;; implementación local adecuada, evitar el elevado número de víctimas que suele acompañar a estos fenómenos.
Hasta ahora, el EPICentre ha sido capaz de reproducir satisfactoriamente el tsunami del océano Índico que el el 2004 asoló las costas de Tailandia e Indonesia, arrojando numerosa información que está ayudando a comprender por qué alcanzó tal virulencia y qué medidas se podrían tomar en el futuro para evitar un suceso similar.
La diferencia entre este simulador y otros que se han construido está en el origen neumático de las olas, creadas a partir de corrientes de aire minuciosamente controladas que reproducen, no sólo la intensidad del tsunami, sino el comportamiento físico del mismo. En otros modelos, se utilizaban sistemas mecánicos que empujaban el agua y creaban efectos similares a los reales, pero sin reproducir las causas subyacentes.











