El director del proyecto es Yoel Fink, profesor del departamento de ingeniería y materiales en el MIT, que busca aumentar las capacidades de las fibras usadas para la creación de objetos cotidianos, para permitir una mayor interacción tecnológica con ellas. Los resultados de su investigación aparecerán publicados en la prestigiosa revista Nature en el próximo mes de Agosto, y ya es posible consultar un extracto del artículo en la versión online.
El secreto de este nuevo tipo de fibras está en arte en la forma en que se producen, usando materiales plásticos como los usados en sistemas de recogida de sonido para crear un material “piezoeléctrico” que se deforma al aplicársele una corriente. El uso de plásticos para la creación de estos materiales en vez de los metales generalmente empleados en ese proceso permite una mayor maleabilidad de las fibras, algo importante para que mantengan una forma constante y no se deformen demasiado con la vibración.
Las aplicaciones que podrían tener este tipo de fibras son diversas:
La aplicación más inmediata sería, por ejemplo, la creación de micrófonos que se pueden llevar puestos como si fueran camisas o chalecos, lo que permitiría crear diferentes sistemas de grabación y seguimiento de eventos.
También se podrían usar para monitorear las constantes vitales de los seres humanos, convirtiéndose así en una útil herramienta médica, disminuyendo la intrusividad de los controles en pacientes.
Pero las aplicaciones futuras podrían ser mucho mayores, incluyendo nuevos sistemas de sonar que utilizarína estas fibras para recoger las ondas proyectadas, creando mapas detallados gracias al elevado número de sensores que incorporaría, o redes amplias que permitirían el estudio pormenorizado de corrientes de agua en el océano de manera pasiva y sin alterar demasiado la configuración del espacio marino.











