
La empresa situada en Corea del Sur, ha emitido un comunicado que sorprende por su honestidad, podría dañar con sus declaraciones la buena acogida que las tecnologías de visionado en 3D estaban teniendo en el mercado estadounidense, después de su popularización a principios de este año en varias ferias electrónicas.
Samsung, que es la mayor fabricante de electrodomésticos del mundo, dice en su informe -disponible aquí en pdf- que debería controlarse el uso de televisores 3D en niños y adolescentes, y evitar su uso por parte de mujeres embarazadas, ancianos o personas con graves enfermedades. Entre los posibles efectos detectados están las convulsiones, visión alterada, mareos, contracciones involuntarias de los músculos, espasmos oculares, confusión, pérdida de consciencia, calambres, mareos y desorientación en general. Por ello recomiendan no situar los televisores 3D cerca de ventanas, cables sueltos, escaleras u otros objetos que puedan provocar caídas en caso de que el usuario sufra alguno de esos síntomas.
Recomiendan a sus clientes que no vean la televisión en 3D durante periodos prolongados de tiempo ya que, incluso aunque no se vean afectados de manera tan grave, la aparición de dolores de cabeza y fatiga se dan con frecuencia ante;; una larga exposición.
Estas explicaciones forman parte de los dossiers públicos de Samsung, sin embargo otras empresas del sector han declarado que se trata de una reacción extrema ante la presencia de casos aislados, y que el comunicado responde a indicaciones del departamento legal de la empresa, que busca evitar futuras acusaciones legales.
En cualquier caso, tanto la versión de Samsung como la experiencia personal de quien va a una sala de cine a ver una película en 3D apuntan a que esta tecnología puede estar aún en una fase muy inicial para su adopción por parte del público general y puede que la fiebre desatada por Avatar -y su éxito en “tres dimensiones”- estén dando más importancia a estos televisores de la que debería tener.











