
Hace unos meses anunciamos el interés del gobierno norteamericano por dejar en manos de iniciativas privadas determinados aspectos de la carrera espacial, para reducir gastos en la partida presupuestaria destinada a la NASA. Uno de los nombres que suena con más fuerza cuando se habla de la empresa que tendrá un papel predominante en esta iniciativa conjunta público-privada es SpaceX que, compitiendo codo con codo con Bigellow Enterprise, busca convertirse en el servicio principal de transporte de astronautas a la órbita terrestre.
El coste de mantenimiento y los fallos de seguridad de los transbordadores usados por la NASA han hecho que se cancele su uso a partir del 2011, oportunidad que puede ser utilizada por SpaceX para convencer al Congreso de los EEUU de la viabilidad de su producto.
Las principales dudas a;; la hora de contratar los servicios de SpaceX se centran en la seguridad de los Falcon y las consecuencias que puede tener delegar parte de la carrera espacial en una empresa privada a largo plazo. Algunos congresistas piensan que la exploración espacial debería estar controlada por el gobierno, y no por iniciativas privadas, sin embargo, la actual crisis económica ha reducido los presupuestos destinados a la agencia espacial y una colaboración más profunda con la industria parece inevitable.
Respecto a los problemas de seguridad detectados en algunos modelos anteriores de la serie de cohete Falcon, el 9 parece haber solventado todas las irregularidades y, en su primer vuelo de prueba -llevado a cabo el viernes 4 de junio-, ha conseguido llegar a la órbita terrestre sin ninguna complicación. El siguiente paso será probar vuelos con la cápsula Dragon -que será el espacio en el que se almacene la mercancía y donde permanezcan los astronautas hasta su llegada a la estación espacial-.
La NASA ha declarado estar satisfecha con los resultados alcanzados por SpaceX y que les parecería una buena solución usar los Falcon9 como taxis espaciales. Puede que estemos a punto de presenciar la unión -comercial- de las dos instituciones, hecho que aceleraría considerablemente la exploración espacial y que abriría aún más las puertas a los viajes tripulados no-gubernamentales.











