
La idea de generar energía a partir de pisadas o saltos no es una novedad, el año pasado saltó a la fama el proyecto de la Sustainable Dance Club (SDC) que usaba un sistema de baldosas que se desplazan verticalmente un máximo de 1cm, poniendo en marcha un motor, situado bajo cada baldosa, que se encarga de transformar el movimiento en electricidad. Según las pruebas de SDC, en el contexto de una pista de baile para el que fue diseñado, cada persona podría generar en una sesión, entre 2-20 Vatios, que pueden ser inmediatamente reutilizados para alimentar luces o amplificadores sonidos. La empresa, con origen en la holandesa Universidad de Delft, también ha desarrollado cabinas de baile para 3 ó 4 personas, que se iluminan y reaccionan a la intensidad con que se muevan sus ocupantes, generando diferentes patrones de luz y sonido.
El proyecto de Toulouse parte del SDC pero realiza una serie de modificaciones para que sea posible usarlo en el contexto de una ciudad, donde la gente no suele recorrer las calles dando saltos. La primera diferencia estará, por tanto, en la presión necesaria para generar energía, que se reduce enormemente, de modo que simplemente por pisar sobre una de las baldosas se estará contribuyendo a la iluminación de las calles y al mantenimiento de;; parquímetros, señales luminosas y otros elementos viales.
Toulouse es la capital francesa de la tecnología y ya ha adoptado otras innovadoras medidas de ahorro energético, por ejemplo el uso de farolas “inteligentes” que sólo se iluminan cuando alguien camina en su dirección durante la noche. La ciudad gala es la pionera en probar este sistema para generar energía, pero ya existen otras iniciativas que pretenden hacer uso de la cinética de sus usuarios, por ejemplo el estadio de fútbol de Rotterdam, que lanzará un proyecto de prueba para obtener energía del movimiento de los fans durante encuentros deportivos.











