
En una era en que hemos pasado del capitalismo fabril al capitalismo de la información, saber quién hace qué o por qué lo hace es un claro valor al alza. Y cuando se trata de gobiernos o instituciones oficiales, el interés público está garantizado.
Wikileaks es un servicio a la comunidad internacional que resulta, como mínimo, complicado de explicar; por un lado se trata de una página que publica material confidencial obtenido por métodos que van desde lo dudosamente legal hasta lo claramente ilegal. Por otro lado, la página responde al sentimiento de muchas personas de que individuos pertenecientes a los gobiernos de nuestros países -o los propios gobiernos- cometen desmanes que deben ser esclarecidos y que no pueden ocultarse a la ciudadanía. Esta lucha entre la libertad de prensa y el robo de secretos gubernamentales, parece estar presente en cada uno de los documentos que publican.
Uno de los ejemplos más recientes;;, que ha saltado a las páginas de diferentes periódicos internacionales, entre ellos El País, que se hace eco de la detención de un soldado del ejército norteamericano que filtró a la página diferentes documentos en los que se mostraban desmanes cometidos por tropas estadounidenses en Irak, donde el detenido trabajaba como parte del cuerpo de inteligencia militar.
Las acciones de ese soldado, preso en Kuwait, han permitido que la opinión pública conozca datos que pueden ayudar a esclarecer la muerte de Namir Noor-Eldeen, un fotoperiodista iraquí de 22 años que puede haber sido asesinado por soldados norteamericanos durante un ataque aéreo sobre el distrito de Nueva Bagdad -Bagdad- en julio de 2007.
La información,antes tan fácilmente controlable, tiene en la era digital una naturaleza más fluida, y se propaga de manera mucho más fácil que antes. Basta conque un página en Suecia reciba unos documentos desde Irak para que miles de personas puedan publicar posts en sus blogs, enviar copias por email a sus conocidos, tuitear sobre ello… para que, lo que antes era un secreto, pase a ser discutido y criticado abiertamente en ese espacio con otras reglas y otra conciencia de ciudadanía que sigue siendo internet.











